


MICHES, Sentado en una silla plástica en el salón de la biblioteca Reina Antier, Daniel Heureaux, de 10 años, escucha atentamente y con cara de interesado al presidente de la Academia Dominicana de la Lengua, Bruno Rosario Candelier, hablar sobre poesía.
El público no llega a las 30 personas, pero al Premio Nacional de Literatura 2008 no parece importarle. Explica sobre la importancia de los poetas y su modo de ver, entender y cambiar la sociedad. Lo hace con un empeño que enaltece, como lo haría frente a los más exigentes y apasionados espectadores.
Poco importa que el lugar se encuentre a tres horas y media de Santo Domingo, en el municipio de la provincia de El Seibo, que lleva el nombre de un general que nunca pisó sus tierras y en el que viven -distritos municipales, secciones y parajes incluidos- aproximadamente 21 mil personas.
¿Entiendes lo que él dice, Daniel? “Sí”, responde el niño, “me gusta la poesía”, y muestra una mascota con los apuntes de un amiguito de 14 años que le acompaña. Sonríe y vuelve a concentrarse en la cara de Candelier, hasta el final de la exposición.
Era el último día de actividades de una semana que una vez al año convierte a Miches en el centro cultural de la costa esmeralda dominicana, frente a un pedazo del Atlántico de más de 35 kilómetros de playa, grandes zonas de cocoteros y montañas de suaves pendientes. Y allí se celebraba ArteMiches, su único festival cultural que sobrevive contra todas las precariedades. Contra las carreteras en mal estado que le resta público pero no calidad. Contra la apatía de los mismos micheros que aún no comprenden la magnitud de la iniciativa. Contra la mala fama que heredan los pueblos que se resisten a cambiar.
Porque ArteMiches es una lucha abierta contra los males de un pueblo tentado por los viajes ilegales desde siempre y las drogas y el narcotráfico en los últimos años. Una lucha que cumplió cinco años y que llega a los micheros en forma de arte y cultura: talleres creativos, feria del libro, tertulias literarias, recitales, venta y muestra de artesanía local, décimas, teatro, exposiciones de pintura, estatuas vivientes, exposiciones itinerantes y mucho trabajo.
El alma del festival, el escritor, decimero y gestor cultural Sélvido Candelaria, aúna esfuerzos porque así sea. No le gustó lo que encontró hace cinco años cuando llegó a su tierra con la idea de retirarse y decidió que había que hacer algo.
“Quería que la juventud estuviera al nivel de otras ciudades, que los jóvenes tuvieran otras opciones además de la tentación de irse en yola para Puerto Rico o de meterse en un asunto de negocios ilícitos”, dijo a LISTÍN DIARIO.
Por eso el proyecto intenta involucrar a toda la comunidad, especialmente a las escuelas y los artistas locales. Y el esfuerzo comienza a notarse. Este año, ArteMiches contó por primera vez con la participación activa de los jóvenes de la comunidad, casi todos miembros de la Brigada Verde de la ciudad.
“Que los jóvenes se integren desinteresadamente es tal vez el logro más grande de ArteMiches hasta la fecha, porque la idea es ésa”, dijo Candelaria en el acto de clausura del festival.
Pese a que algunas actividades se cayeron por falta de patrocinio, el apoyo incondicional hacia ArteMiches llegó de escritores locales, intelectuales, voluntarios y gestores culturales que se gozan cada una de las actividades: Enmanuel Amparo, Leonardo Mauricio Amparo, Juan Isidro Núñez, Genaro Reyes (Cayuco), Clodomiro Moquete, Isael Pérez, Bernardo Santana Páez, José Peguero, Soraya Aracena, Juan Freddy Armando, Henry Fernández, los hermanos Antoliano y Rafael Peralta Romero, Cuento Bastón y los chicos del Cuerpo de Paz que trabajan en Miches, Aaron Arnoldy y Kevin Smchitz.
Calidad, sobre todo
Que Miches huela a cultura por todos lados no es pura casualidad. “Estamos trabajando actualmente en un plan de desarrollo para el municipio”, comenta Candelaria. “Queremos incluir el aspecto de gestión económica derivado del proyecto cultural. Queremos promover la verdadera cultura: las manifestaciones populares. Eso es cultura. La gente cree que cultura es tener muchos libros y vainas en la cabeza. Pues no”.
Lamentablemente, admite, “da brega” conseguirlo. “Este año, por falta de patrocinio, tuvimos que cancelar un festival de atabales y otro de guaracha y son”, confesó. De todas formas, asume el reto.
“Las cosas fáciles las hace todo el mundo. Cuando te toca demostrarle al otro que las cosas pueden cambiar da brega. Y por eso nos la pasamos trabajando el año entero. ArteMiches termina hoy y pasado mañana reanudamos el trabajo”, dice.
Si la calidad del festival es incuestionable y la buena fe de los organizadores supera todos los obstáculos, sólo falta que el pueblo se involucre. Que comprenda, por ejemplo, el privilegio de tomar un taller de grabado con el maestro Leonardo Durán. Que valore el talento de los jóvenes de Participación Popular que, liderados por Yiyo Robles, les llevaron lo mejor del teatro de calle. Que aprecie el honor de tener en sus tierras el taller enramado del gran escultor criollo Genaro Reyes (Cayuco). Falta que Miches comprenda la importancia de que se armen tremendos debates literarios como el que se armó la última noche.
Y falta más apoyo de los que siempre pueden aportar. Por el momento, como insinuaron los organizadores de la fiesta cultural, basta con que un solo michero aproveche el legado de ArtesMiches y asuma un compromiso social a favor del municipio para dar por sentado su éxito. Si tomamos como referencia a Daniel, todo el esfuerzo ñy las deudas que quedan- han valido la pena.
SEMANA CULTURAL
En el marco del festival, el escritor romanense Isael Pérez dejó instaurado el taller literario ArteMiches. El Ayuntamiento del Municipio de Miches declaró huéspedes distinguidos al escritor Bruno Rosario Candelier y a la vicerrectora de Investigación y Postgrado de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, Josefina Copplind. El historiador José Guerrero dictó la conferencia “De Eugenio Miches a Pedro Henríquez Ureña” y se realizó un maratón.
Reconocimientos
El presidente de la Academia Dominicana de la Lengua, Bruno Rosario Candelier, anunció el ingreso de Sélvido Candelaria como miembro colaborador de la institución por sus escritos, investigaciones y aportes a la lengua y la cultura, durante una ponencia sobre poesía celebrada en la biblioteca Reina Antier, del municipio.
Candelier, a su vez, recibió un reconocimiento por el apoyo brindado a las actividades culturales en ArteMiches desde la Academia Dominicana de la Lengua y desde el Ateno Insular, instituciones que dirige. cayucos del año
Durante el acto de clausura de ArteMiches 2008, se entregaron los premios Cayucos del año, en honor del artista michero Genaro Reyes (Cayuco), quien se encargó de su diseño.
Los cayucos
reconocen a los micheros más destacados del año y a una familia que sea ejemplo para la comunidad. Este año fueron reconocidos la familia Peralta González y el michero ausente Amado de la Cruz. El gran Cayuco fue para Juan Tomás Hernández, presidente del Colegio Dominicano de Ingenieros, Arquitectos y Agrimensores (Codia).
