

Sin embargo, los oficiales y marinos que allí laboran actúan como si estuvieran en un hotel. Un día en la vida de ellos no tiene fin. Un grupo patrulla a la luz del sol en botes que pertenecen al organismo de inteligencia naval, mientras que el inspector de Costa recorre de punta a cabo la ciudad buscando información y detectando actividades sospechosas.
Otro equipo inicia su trabajo al atardecer, después de la cena, y se prepara para el patrullaje nocturno. A las seis ya deben estar ñpor parejas- en el sitio de la costa asignado para vigilar.
La búsqueda
Los recorridos nocturnos culminan a las seis de la mañana, hora en que regresan al destacamento para el aseo personal y el descanso. Al mediodía comen y vuelven al descanso. Algunos escuchan música o ven la televisión.
Están sometidos a un régimen de trabajo de 8 por 8 (ocho días de trabajo por ocho de descanso aunque a veces tienen que esperar un mes para el reemplazo).
La vida los ha puesto ante un reto. “A pesar de que tenemos poco, el saber que hace tiempo que no sale un viaje ilegal de Miches nos da ánimos para seguir salvando vidas”, dice Eladio Cruz, uno de los marinos.
El destacamento de la Marina de Guerra de Miches es más que un edificio que alberga a un grupo de hombres que viven para servir a la población.
Capacidad
Dicho local cuenta con un jefe, un subcomandante, un personal de inteligencia militar y servicio en las costas, que se encargan de impedir todo intento de salida ilegal.
La Marina de Guerra tiene seis puestos de vigilancia en toda la costa de Miches: Overo, La Ceiba, Mojica, La Mara, El Varadero y El Fondeo, lugares estratégicos en las desembocaduras de los ríos y en los puntos más vulnerables.
Los puestos de Overo, Mojica, la Ceiba y La Mara tienen la vigilancia nocturna de dos marinos, quienes cuentan con una linterna y un fusil.
Los dos marinos del puesto Mojica, apenas con 21 años, relatan que no les importa pasar las noches en vigilancia, “el honor de ser marino es lo que me motiva” expresa uno de ellos.
El Varadero tiene vigilancia día y noche. El Fondeo es uno de los más importantes, dos marinos recorren la costa todas las noches en un bote, estos con sus teléfonos móviles.
EL RELATO DE FRANK HERNÁNDEZ
Frank Hernández, un pescador del área, dice que la Marina de Guerra se ha fortalecido con relación a años anteriores.
“La Marina de Guerra ha aumentado el personal de los recorridos nocturnos. El pueblo de Miches entero se ha convertido en un fiel colaborador de la uniformada para denunciar cualquier movimiento sospechoso que implique un viaje ilegal”, aseguró.
Hernández solía viajar de abril a agosto, meses favorables para la navegación. Ha salvado muchas vidas. Sobre su experiencia dice que “los ilegales emprenden su viaje con muchos temores, en ocasiones desmontándose en pleno mar para poder pasar bancos de arena antes de llegar a la profundidad.
Cargados de ocho a diez tanques de gasolina, pan, salami y algunas bebidas, comienza la travesía que un buen capitán calcula en 24 horas.
Después de muchas horas si el mar “se pica” inicia la desesperación, “los vómitos nunca faltan, los que no saben nadar siempre empiezan a gritar”.
Embarazadas, niños y ancianos han integrado también la tripulación.
“La falta de experiencia del capitán y el mal tiempo son algunos de los problemas que pueden presentarse durante el viaje”, concluyó el marino, quien cree se muestra confiado en que ya estos viajes no tienen éxito en el pueblo de Miches.
